¡Buenos días, buenas tardes, buenas noches! La columna de Karen On Line sigue fiel a sus fanáticos. Y en días como estos, necesito más que nunca de ustedes, amigos. ¿Por qué? Porque el sacrificio de una cronista no tiene límites… pero los sacrificios que hace una mujer enamorada… ¡son infinitos! La noche del sábado pasado es una muestra de ello y dicen que “para muestra basta un botón”… ¡vaya que botoncito…!
Alguna vez ocurre que llega el dichoso día en el que tú y tu Sr. Ocupado salen a cenar con una “pareja amiga”. Y aunque ya conoces la historia de los susodichos, porque tu Sr. te ha contado vida y obra de la feliz pareja, aún no los conoces personalmente. Y, por los comentarios de tu amorcito, preferirías mantener la intriga. Pero bueno… después de todo, él también se ha sacrificado asistiendo a cada una de tus fiestas familiares. Amén de las veces que te acompaña de shopping: recorren 4 ó 5 centros comerciales, sus 200 ó 250 locales, y después de andar de aquí para allá durante todo el día, vuelves a casa sin comprarte ¡absolutamente nada! Entonces, aceptas conocerlos (¡ojalá no lo hubieses hecho!).
El sábado fue el día “D”. El Sr. Ocupado quería hacer negocios con ellos, aún no entendí bien de qué, dado que ellos son criadores de perros y él odia a los canes. Crían esa raza tan difícil de pronunciar o será que la conversación se tornó tan apasionante que no lo recuerdo. ¡Monotemáticos como pocos! Por momento sentí que estaba en un concurso de preguntas y respuestas: “¿Cuánto sabe usted sobre el mejor amigo del hombre?”. ¡Por Dios!, ellos estaban muy felices de ser criadores y yo los felicito pero ¡¿no podíamos hablar un minuto de otro tema?! Para la cena resultaba muy bonito enterarse de dónde son originarios, cómo les nacen los primeros dientecillos, cómo cortarles las uñas, cómo desparasitarlos, qué alimentos darles para que no se constipen, la edad a la que te conviene castrarlos, etc. etc. etc. Después de cuatro horas de amistoso y perruno encuentro, se fueron… más contentos que perro con dos colas.
Aún cuento el cuento después del episodio sabatino… Y queda tanto por contar sobre Karen, sus confesiones y su plan para desenmascarar a Axel. Después del video, nuestra asistente se explayó tanto como para dejarme sin palabras…
“Sí, es cierto lo que dice Abril en el video. Axel fue taxiboy, antes de ingresar a la compañía. Yo era una colegiala aún, él había terminado el colegio y buscaba su primer trabajo. No pasó mucho tiempo para que lo encontrara: barman en una discoteca, Transcurridos unos meses, y en ese mismo lugar, le ofrecieron trabajar como bailarín exótico, apelando a sus dotes artísticas. A mí no me gustaba ese ambiente, tampoco me dejaban salir de noche demasiado por mi edad y yo me abocaba bastante a mis estudios. Nos veíamos poco y nada. Los fines de semana él tenía shows nocturnos, y durante la semana yo tenía que hacer con mis actividades escolares, más los idiomas, mi actividad en el centro de estudiantes y las bellas artes”.
Imaginé que ese cuerpo, Dientitos, no lo habías logrado con extensas jornadas de oficina. Ahora ya sé a quien pedir que me prepare ciertos tragos. Por suerte Karen no sabía leer los pensamientos, ella continuó…
“Axel, muy ambicioso, realmente quería crecer y salir de donde estaba a toda costa. La idea de bailarín exótico le resultaba divertida pero pronto se tornó aburrida y ‘poca cosa’ para él: fue por más. En uno de los shows, Billy Costello, un hombre muy conocido del ambiente se fijó en las habilidades de Axel y le propuso unirse a su negocio. Billy era ‘manager de acompañantes’, en una palabra… contrataba chicos para trabajar como taxiboys. Él le ofreció más dinero, más beneficios y un trabajo menos sacrificado. Un departamento, un auto y una cuenta corriente con más dinero del que él hubiese soñado jamás. Pero hubo una condición de Costello para contratarlo: cambiarse el nombre. El mismo manager lo bautizó ‘Axel’ y Arturo pasó a mejor vida”.
Bueno… tengo mi barman y también una grata compañía… ¡perdón! (Estos pensamientos no deberían salir al aire… ¡debería autocensurármelos!). Karen dio más datos sobre la historia del ex Arturo…
“Por un par de años, trabajó para Costello y sobresalió entre sus chicos. Axel hizo dinero, no millones, pero salió de donde estaba que, si bien no era pobre, para los ojos de Axel era muy poco. Además de los beneficios que el mismo Costello le daba como premio a su trabajo, sus propios clientes le hacían obsequios y le compartían una vida que nunca había imaginado: viajes, ropa, fiestas, personalidades, excentricidades, etc.”.
¡Quién te ha visto y quién te ve! Uno lo ve tan elegante, tan intelectual, tan ejecutivo… ¿cómo adivinar un pasado así? Y qué exitoso en su trabajo, ¿no? (¡Qué curiosidad por probar el servicio!). Karen sabía suficiente de la vida pasada de Axel como para llevarlo de la cima del éxito empresario al total escándalo y fracaso. Ella sabía demasiado…
“Billy Costello lo llevó de ser nadie en el ambiente del show business a ser la estrella más deseada de destacadas personalidades. También me llegaron rumores de que Billy y Axel mantenían relaciones más que comerciales. Versiones de fuentes allegadas a ambos, fuentes creíbles para el más escéptico. Incluso se lo involucró con el juego clandestino, otra unidad de negocios que administraba Billy”.
Bueno, Karen… ¿no será demasiado para Dientitos? ¿Ahora resulta que es estafador y criminal de guantes blancos? (Es que me cayó tan bien… ). Ah… querida… ¿y tú? ¿nada que ver con esta historia? Karen me respondió…
“Durante esos dos años, yo terminaba mis estudios en el secundario y, si bien nunca dejamos de vernos, apenas teníamos tiempo juntos. Claro que él prefería su lujosa vida a estar con una colegiala como yo: la dulce Ofelia. Pero el amor puede más y, siempre lo esperaba y hasta entendía porque lo hacía, entendía su ambición”.
Perdón, ¿dijo “Ofelia”? Estoy un poco perdida con tanto cambio de identidad. ¡Cierto!, Karen me aclaró, desde el primer momento, que se llamaba Ofelia pero que le decían Karen. Lo único que faltaba que me anunciara era que ella cambió su nombre porque… Entonces… me dijo…
“Sí, mi verdadero nombre es Ofelia. Pero también el mismo Costello me sugirió buscar un alias porque mi nombre verdadero no era para nada artístico”.
¿ARTÍSTICO?!… ¿qué les dije?, mi olfato no me falla. Pero ¿Karen? ¡¿Nuestra Karen también una chica de Costello?! ¡Pido tiempo! Nos vemos la próxima.