¡Bienvenidos, amigos! Es un recreo encontrarme con ustedes una vez más. Si hace poco dije que todo estaba sobre ruedas, ya pueden olvidarse de ello. En realidad, ni yo creía lo que escribía. ¡Es que lo bueno dura tan poco! ¿Y por qué ‘lo malo’ se instala los fines de semana? Para el fin de semana pasado tenía trabajo pendiente, con fecha de entrega para ayer. Imaginé que precisamente por estar en casa, sin la presión del lunes a viernes, me pondría al día con algunas notas atrasadas y columnas especiales que me encargaron. Pues, ¡MAAAL! Porque siempre que haces este tipo de planes, siempre, pero siempre algo puede fallar, como dice nuestro amigo Murphy.
La relación con mi PC, podemos llamarla “normal”: la trato con cariño, la limpio, la alimento con información divertida y entretenida, la actualizo, la protejo de virus, la educo - es decir, le pongo límites -, le hablo, y si se porta muy bien, hasta la beso. Les dije “normal”. Claro que, cuando se porta mal, me veo obligada a ponerle coto, para que madure y crezca, para sea una mejor PC el día de mañana. ¡Pero justo se empacó cuando más la necesitaba! ¡¿POR QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ?! Plan A: llamé a mi técnico. No estaba en la ciudad. Plan B: llamé a un colega que sabe un poco más. No estaba para mí. Plan C: llamé a mi terapeuta. Cambió de número. Plan D: ¡¡elevé una plegaria a San Windows!! Conclusión: terminé usando mi máquina de escribir de mis comienzos. Resultado: uñas rotas y un terrible dolor de cabeza (me había desacostumbrado al clac, clac, clac, clac). Hoy, volví a mi laptop y puedo contar el cuento…
¡Karen va por la venganza! Eso me había dicho en el bar y sin siquiera ver el video con las confesiones de Abril. Aquella tarde en el bodegón, me dijo que se vengaría pero que haría “algo bien hecho, nada del típico escandalete histérico del cual los hombres se ríen y nos toman el pelo”. Eso sí que lo veía difícil. A mí nunca me sale esa parte tan meditada, tan estratégica. No sé por qué. ¡Son los genes, Karen! ¡No puedes contra la naturaleza femenina!
Así, Karen bautizó su venganza “Operativo Arturo”. Ya sé, raro, ¿no? pero muy sabroso para mi crónica. En nuestro primer encuentro, Karen me había contado que el verdadero nombre de Axel era Arturo y la misma Abril en el video hizo referencia a la vida de Arturo, aludiendo a su pasado de taxiboy. ¿Qué se traía Karen entre manos? Quise indagar pero me rogó que esperara, ya me enteraría a su debido tiempo, pues quería que fuese testigo de sus hechos. ¿Y Abril y el Dr. Racso?, ¿sin rencores, Karen? Me dijo: “Tengo todo el tiempo del mundo y para todo el mundo”, con sonrisita maliciosa (¡me asusté!).
Había llegado el momento. Era ahora o nunca. ¡Y fue ahora! Sin más dilaciones, le dije a Karen que Abril también había estado desaparecida, y que acababa de recibir un video de ella, que le iba a interesar mucho, especialmente ahora que daba inicio a su Operativo Arturo. Se le transformó la cara: “la Srta. Locura 2007″. Sus ojos poseían hambre de venganza, salían de sus órbitas, y arqueando sus cejas, exclamó: “¡quiero verlo ya mismo!”. Pagamos y nos fuimos directamente a su casa.
En su casa, se apuró a abrir la puerta, estaba nerviosa. Sus manos temblaban: le costó colocar la llave en la cerradura. Luego de probar tres o cuatro llaves, abrió y me empujó para que entrara rápidamente (los modales, Karen, no aprende más). Cerró la puerta de un golpe. Tiró su cartera por ahí (la revoleó). Se quitó su impermeable y sus sandalias, las corrió con el pie a un lado. Se apresuró a encender el televisor y la videograbadora. ¿Yo? Me acomodé en el sillón frente a la TV y estaba lista para presenciar cualquier cosa.
Terminó de acomodar los equipos, tomó el control remoto y se tiró en el sillón a mi lado. Sentada frente a la TV, encorvó un poco su espalda como agazapada, las piernas muy juntas, con ambas manos sostenía el control, como implorando algo, y estiraba el cuello hacia adelante, como ayudando a que apareciera la primera imagen del video. Mantenía sus ojos abiertos, expectantes y una media sonrisa, que dejaba la boca entreabierta y liberando una respiración agitada. Pensé que se iba a transformar, glup. Esta chica estaba muy mal, amigos.
¡Se hizo la luz! Allí: Abril y su confesión. Yo no quería quitar los ojos de Karen que era un espectáculo. Toda la confesión, permaneció con ese gesto ávido de sangre. Creo que buscaba un dato más para hundir a Axel hasta el fondo. Permanecía con su mirada fija en la pantalla. Se le caían algunas lágrimas porque casi no parpadeaba y sus ojos se secaban. A veces, ni se daba cuenta de esas lágrimas hasta que desembocaban en el control remoto, entonces lo secaba en su pantalón pero sin quitar la vista del video.
Yo comenzaba a acomodarme en el sillón, no temía de que pudiera convertirse en el lobizón y, por cierto, estaba bastante cansada, cuando terminó la confesión y Karen apagó todo. Se echó hacia atrás y se acurrucó en el sillón tomándose de las rodillas, quedándose pensativa por una par de minutos. Minutos que para mí eran siglos porque sólo quería que me dijera algo. Recordarán que cuando quiere, ella es capaz de quedarse muda y, cuando quiere, también ella es capaz de dar su mejor golpe, sino pregúntenselo a Abril (habrá que visitarla en la comunidad Radich). Afortunadamente, nadie salió lastimado y Karen pudo hablar. Y la cara de Karen volvió a la normalidad (lo normal para Karen, para un rostro bastante operado). Por fin, la palabra de Karen: “Esto confirma lo que sospechaba”. ¡¿Perdón?!, “sos-pe-cha-ba”, ¿dijiste Karen?.
Sí, amigos, me contó que tres años atrás, había empezado a sospechar de que Axel tenía una amante. Su versión…
“Hace como tres años empecé a sospechar que había otra mujer. Axel siempre tenía excusas para llegar tarde. Me dejaba plantaba en los bares de moda, en las fiestas. Y cada vez que yo le pedía explicaciones, decía que era un hombre de negocios, un ejecutivo en ascenso y que se debía ocupar de muchas cosas, que no tenía horarios. Ahora entiendo por qué no le daban los horarios con ¡esta doble vida!”.
A cada mujer el toca su Sr. Ocupado. Por suerte a cada Sr. Ocupado no le toca una doble vida (¿o sí?). Karen comenzaba a angustiarse…
“Axel me decía: ‘Me conociste como un hombre de negocios y eres parte del negocio, sabes cómo es esto’. Y la verdad tenía razón. Yo también, siendo secretaria en la empresa, me iba a cualquier hora. Axel me decía que yo veía cosas dónde no las había y que era por mis celos. Pero que él no tenía ojos más que para mí. Siempre me convencía”.
Capacidad de persuasión (yo me hubiese dejado convencer sin resistencia alguna). Mientras esta cronista alucinaba con Dientitos, Karen volvía a mostrar su mejor cara de vengadora…
“¡Fui una tonta! Esperé a encontrarlo en nuestra propia casa con otro para darme cuenta de la verdad, que había estado frente a mis ojos todo el tiempo. Ahora recuerdo cuando llegué de un viaje de negocios, bajé del taxi y más atrás estaba él despidiendo a una mujer que se iba en otro taxi. Ella sacó la mano por la ventanilla y él la besó amorosamente. Casi podría decir que eran los guantes de Abril. Entonces, no quise darme cuenta. Además del engaño, ¡quería ‘quitarme del medio’!”.
Karen trató de contener su llanto y prosiguió…
“Primero, pensé que era una mujer, con el hecho del taxi. Después lo encontré con un hombre: el Dr. Racso y entonces, supuse que la mujer era ‘él’. Con este video veo que sí hubo una mujer: Abril. Y quién sabe si no hubo otras u otros. Hoy, veo que fue y es capaz de todo. Hombre o mujer. Se trata de un engaño”.
¿Cómo otras u otros? Aclarando, Karen…
“Al descubrir a Axel con el Dr. Racso, Axel me ofreció un proyecto laboral con el ‘doctorcito’, recordarás. Creo que esa fue una jugada de Axel para contentarme y mantener mi boca cerrada: temía que yo dijera la verdad sobre su pasado de taxiboy. Jamás lo hubiese hecho pero ahora ¡quiero quitarle la careta!”.
¡¡Confirmado!!! Las confesiones de Abril eran ciertas, por lo menos respecto del pasado de Axel. Mi olfato no falló. Dientitos: parece que se te viene la noche y ¡qué bueno que estaré ahí para verlo y publicarlo! Entérense cómo continúa el operativo de Karen en la próxima entrega.